El menú infantil es de esas cosas que se dan por hechas hasta que el catering pregunta cuántos hay, de qué edades y qué come cada uno. Y entonces resulta que nadie lo había preguntado.

Qué es exactamente

Un menú más sencillo y más barato que el de adulto, pensado para niños de entre 3 y 12 años. Suele rondar la mitad o menos del precio del menú general, aunque cada catering lo tarifa distinto.

Lo importante no es el precio: es que hay que pedirlo expresamente. No se activa solo porque en tu lista haya niños.

Los tramos de edad que de verdad importan

Ese último punto se subestima. Servirle nuggets a alguien de catorce años delante de sus primos es una manera rápida de arruinarle la cena. Si tienes adolescentes en la lista, cuéntalos como adultos.

Cada finca marca sus tramos, así que pregunta los suyos antes de cerrar números. Y apunta la edad, no solo la etiqueta «niño»: es el dato que hace que el recuento salga, como se explica en cómo contar los invitados.

Cómo preguntarlo a los padres

Con la confirmación de asistencia, en el mismo mensaje, y por niño:

Tres datos en una sola pregunta: cuántos, qué edad, qué alergias. Preguntarlos por separado, en tres momentos distintos, es la forma de no tener ninguno.

Y sí, también hay alergias en la mesa infantil —bastantes—, así que va incluido: el detalle de cómo gestionarlas está en alergias e intolerancias en el menú de boda.

Cuándo pedirlo al catering

El mismo plazo que el resto de menús especiales: tres semanas antes, cuando cierras la lista definitiva. Lo que llegue después va aparte, como el resto de cambios de última hora.

Lo que conviene preguntar antes, en la primera reunión:

  • Qué incluye el menú infantil (algunos son un plato, otros tres).
  • Qué tramos de edad aplican y a qué precio.
  • Si hay trona y cuántas tienen.
  • Si sirven a los niños primero. Es la pregunta más útil de las cuatro.

Ese último punto cambia la cena: si los niños comen veinte minutos antes que el resto, terminan antes, se levantan antes y los padres cenan tranquilos. Si comen a la vez, la mesa infantil se disuelve a mitad del segundo plato.

Mesa infantil: sí o no

Dos opciones, y ninguna es mejor por defecto:

  • Niños con sus padres. Lo más sencillo y lo que mejor funciona con menores de 6 años. Ocupan plaza en la mesa de adultos.
  • Mesa infantil aparte. Funciona a partir de 6-7 años y solo con un adulto a cargo: canguro contratado, una hermana mayor, alguien con nombre. Sin responsable, dura veinte minutos y acaba con seis niños corriendo por la pista.

Si montas mesa infantil, cuéntala como una mesa más en el seating plan y colócala donde se la vea desde las mesas de sus padres. No al fondo.

Lo que hace que la cena funcione

Más allá del plato:

  • Servirles pronto. Ya lo hemos dicho, y es lo que más cambia.
  • Algo que hacer. Una mesa con papel y pinturas ocupa a seis niños dos horas y cuesta diez euros.
  • Un sitio donde caerse. Si la boda es larga, un rincón tranquilo salva la noche a más de una familia.
  • Avisar del horario a los padres. Saber a qué hora comen los niños les permite organizarse.

Y si aún no habéis decidido si vienen

Es una decisión previa a todo esto, y conviene tomarla pronto porque afecta al número de cubiertos, al espacio y al presupuesto. Los criterios y lo que hacen hoy las parejas españolas están en ¿se invita a los niños a la boda?.

¿Y si los datos de los peques llegaran solos?

Cuántos niños, de qué edad y con qué alergias son tres datos que hay que pedir familia por familia, y es exactamente donde se pierden.

Kofirma los pregunta por WhatsApp con la confirmación y los deja ordenados en el panel: número de niños, edades, alergias y trona. Cuando el catering pregunte, la respuesta ya está escrita. Puedes verlo en lista de invitados para bodas.


El menú infantil no se resuelve el día de la boda: se resuelve preguntando edad y alergias por cada niño cuando confirmas asistencia, y pidiendo al catering que les sirva primero.