Lista de invitados
Alergias e intolerancias en el menú de boda: cómo preguntarlas bien
Cómo preguntar por alergias e intolerancias a los invitados de tu boda: por qué la casilla de sí/no no funciona, el mensaje que sí recoge las respuestas, cómo separar alergia de dieta y cómo pasarle el dato al catering.
De todos los datos que hay que pedir a los invitados, las alergias son el único donde equivocarse tiene consecuencias que no son estéticas. Y es, casualmente, el que peor se pregunta: una casilla suelta al final del formulario, un «avisadme si tenéis alguna intolerancia» en el grupo de WhatsApp, y a correr.
El resultado lo conoce cualquier catering: llegan tres respuestas de cuarenta invitados, y el día de la boda aparecen ocho personas que no pueden comer lo que hay en el plato.
Por qué la casilla no funciona
«¿Tienes alguna alergia?» con un sí/no delante recoge la mitad de los casos. Motivos, todos reales:
- Quien es celíaco de toda la vida no se considera «alérgico» y marca no.
- Quien es intolerante a la lactosa cree que no merece la pena mencionarlo.
- Quien es vegetariano no sabe si eso va en esa pregunta o en otra.
- Quien tiene una alergia leve no quiere dar la lata.
- Y quien responde por su acompañante casi nunca sabe lo suyo.
La pregunta que sí funciona es abierta y da permiso: deja claro que preguntas a todo el mundo y que es normal responder.
Cómo preguntarlo
Tres cosas que hace bien ese mensaje: nombra ejemplos concretos (la gente responde a lo que reconoce), dice explícitamente que se pregunta a todos, y explica para qué sirve el dato.
Y si el invitado trae acompañante, hay que preguntarlo por persona, no por invitación. «María +1» son dos menús y dos posibles alergias.
Los cuatro grupos que hay que distinguir
Al catering no le da igual: cada grupo tiene un coste y una preparación distintos.
- Alergia. Reacción inmunológica, y puede ser grave. En cocina significa plato aparte, sin trazas y sin contacto cruzado con el resto del servicio.
- Intolerancia. Mala digestión, no reacción grave. Suele resolverse sustituyendo un ingrediente.
- Dieta. Vegetariano, vegano, halal, kosher. Es un menú alternativo completo, y hay que pedirlo con nombre y apellidos.
- Preferencia. «No me gusta el pescado». Se atiende si se puede, sin garantías, y nunca al mismo nivel que las tres anteriores.
Mezclarlos en una sola columna es el motivo de que el catering acabe preguntando de nuevo. Cuando lleves la lista de invitados, reserva una columna para esto: las nueve columnas que conviene tener incluyen esta precisamente por eso.
Las alergias graves se tratan aparte
Hay una diferencia entre «soy intolerante a la lactosa» y «tengo alergia grave a los frutos secos». La segunda no es un cambio de plato: es una conversación con el catering sobre trazas, aceites compartidos, utensilios y postres.
Qué hacer cuando aparece una:
- Pregunta al invitado hasta dónde llega: si tolera trazas, si el problema es el contacto, si lleva medicación.
- Habla con el catering por teléfono, no por email con una lista. Que sepan que hay un caso grave y quién es.
- Confirma que ese plato sale identificado desde cocina, con el nombre y el número de mesa.
- Díselo al camarero de esa mesa el día de la boda. Es el último eslabón y el que más falla.
No es exagerar: es la diferencia entre un plato distinto y una urgencia en mitad del banquete.
Cuándo preguntarlo
Con la confirmación de asistencia, no después. Es el momento en que el invitado ya está pensando en tu boda y responde; si vuelves a escribirle dos meses más tarde para preguntar por el menú, la tasa de respuesta se hunde.
El calendario que funciona:
- Con la invitación (3-4 meses antes): asistencia + alergias en el mismo mensaje.
- A 6 semanas: recordatorio a quien no ha contestado. Cómo hacerlo, en invitados que no confirman.
- A 3 semanas: cierras la lista y la mandas al catering.
- Los últimos días: solo cambios, y por teléfono.
Cómo se lo pasas al catering
En una tabla, no en un mensaje. Y con estas cuatro columnas:
- Nombre y apellido del invitado.
- Número de mesa.
- Tipo: alergia / intolerancia / dieta.
- Detalle literal, tal como lo dijo el invitado.
Ese cuarto punto importa más de lo que parece. «Alergia al marisco» y «alergia al marisco, también al caldo de pescado» son dos platos distintos, y el resumen que hagas tú se pierde por el camino. Copia lo que te dijeron.
Si llevas la lista en Google Sheets, filtra por esa columna y exporta solo las filas con contenido: es exactamente el documento que el catering necesita.
Cuántos menús especiales vas a tener
Antes de tener las respuestas, la única estimación fiable es la que te dé tu propio catering: ellos sirven decenas de bodas al año y saben qué proporción de menús especiales sale en las suyas. Pregúntaselo en la primera reunión y presupuesta con ese número, no con uno de internet.
Lo que no funciona es asumir que serán dos o tres. Casi siempre son más, porque a las alergias hay que sumarles intolerancias y dietas, y esas tres cosas juntas aparecen en más mesas de las que uno cuenta de memoria.
Lo que sí conviene preguntar pronto: cuánto cuesta cada menú especial y hasta qué fecha admiten cambios. Ese plazo es el que de verdad marca cuándo tienes que cerrar la lista, y casi nunca coincide con el que tú tenías en la cabeza.
Los niños son un caso aparte
El menú infantil suele darse por hecho —macarrones, nuggets, helado— y ahí también hay alergias, además de tramos de edad muy distintos. Un bebé de un año no come menú; un chaval de doce come de adulto y no quiere el infantil.
Pregunta por cada niño: edad y alergias. Si aún estáis decidiendo si vienen o no, la conversación previa está en invitar a los niños a la boda; y para el recuento de cubiertos, en cómo contar los invitados.
Los tres fallos que se repiten
- Preguntar solo a quien crees que lo necesita. Las alergias no se ven.
- Anotar «alergias: sí» sin decir a qué. Vale exactamente igual que no anotar nada.
- No decírselo al camarero. El dato llega a cocina, el plato sale bien, y se sirve en la mesa equivocada porque en el salón nadie sabía quién era.
Ese último es el más frecuente y el más fácil de evitar: una hoja con nombre, mesa y plato especial, en mano del maître.
¿Y si la lista se rellenara sola?
Preguntar por alergias a ciento veinte personas por WhatsApp, una a una, y anotar las respuestas a mano es donde se pierde el dato.
Kofirma lo pregunta por ti: cada invitado recibe su mensaje, responde asistencia, acompañante, niños, alergias y bus, y todo cae ordenado en un panel del que sale la tabla para el catering. Sin perseguir a nadie y sin transcribir nada. Puedes verlo en lista de invitados para bodas.
Y cuando toque sentar a la gente, ese mismo dato ya está donde tiene que estar: en el seating plan.
Las alergias no se resuelven con una casilla: se resuelven preguntando a todo el mundo, distinguiendo lo que es cada cosa y pasando el dato por escrito y a tiempo. Lo demás lo hace el catering.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se pregunta por las alergias a los invitados de una boda?
Con una pregunta abierta, no con una casilla de sí/no, nombrando ejemplos concretos (alergias, intolerancias, celiaquía, vegetariano, vegano) y dejando claro que se le pregunta a todo el mundo. Y por persona, no por invitación.
¿Cuándo hay que preguntar por las alergias?
Con la confirmación de asistencia, en el mismo mensaje. Si vuelves a escribir semanas más tarde solo para el menú, la tasa de respuesta se hunde. El dato se cierra unas tres semanas antes de la boda.
¿Qué información necesita el catering?
Una tabla con nombre y apellido, número de mesa, tipo (alergia, intolerancia o dieta) y el detalle literal tal como lo dijo el invitado. Resumirlo tú es donde se pierde la información que importa.
¿Qué hago si un invitado tiene una alergia grave?
Tratarla aparte: pregúntale hasta dónde llega, habla por teléfono con el catering en vez de mandar una lista, confirma que el plato sale identificado desde cocina y avisa al camarero de esa mesa el día de la boda.